11 de septiembre de 2013

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Hola, sé que no es una decisión sencilla pero creo que es lo mejor; alejarnos el uno del otro, tú por tu novia y yo por mí. 

No te preocupes, no quiero pelear, quiero terminar esto en paz, sin enojos como ha sido últimamente, sin peleas, disgustos o creando heridas el uno en el otro. 
Te amo, eres lo mejor que me pasó en la vida pero tú sigue tu vida, no te estanques conmigo ni yo contigo pues has encontrado a alguien que te hace feliz, falta que yo encuentre a alguien que también me haga feliz, no digo que lo busco porque no lo hago pero si llega, llegará.

Hablando en serio, solo quiero que seas feliz y siento que para empezar a mi lado ya no eres feliz, en segundo lugar ya no estoy en primera base y en tercer lugar no sé en qué momento pero ya no siento todas esas montañas ricas de antes, enojo, celos, dolor, etc. Lo que sí estoy segura que siento es atracción y amor, mariposas. 

Entonces yo quise darte espacio, lugar para ti, para tus cosas y así me di cuenta de que nosotros ya no caminábamos igual, de la misma manera, al mismo ritmo, ni por la misma banqueta; Te amo, eso nunca lo dudes pero quiero tu felicidad y la mía, perdón por todo y gracias por ese todo. 

Te amo infinitamente. 

7 de junio de 2013

Algo mágico

Todos los días, exactamente a las 5:00 p.m. salgo de mi casa para poder caminar, con un bueno libro en mano y un termo con té caliente para disfrutarlo mejor.

20 minutos después de andar por las aceras, tomo los zapatos, con ellos en mano y mis pies descalzos tocando la grama recién mojada por los aspersores, sigo mi camino hacia la vieja banca debajo de aquel gran árbol, me siento y me dispongo a tomar un pequeño sorbo de té. 


A unos pocos pasos se encuentra aquel mágico lugar con el que soñaba de chica, aquel lugar en el que felizmente se bañan los patos, los pajarillos beben agua y los pocos peces pueden vivir; al ver eso me quedo ida, viendo como juegan entre ellos, viendo como se respetan así mismos, cuando de repente una hoja de aquel gran árbol cae sobre mí y con esa rapidez mi piel se torna de un color rojizo por el golpe recibido. Aquel pequeño golpecillo me lleva nuevamente a la realidad así que tomo mi libro, busco la página en la que me quedé leyendo ayer e inicio esa brillante lectura que me transporta a otro lugar mucho más maravilloso.

No sé como el tiempo pasó tan rápido que ya estaba callendo la noche y me di cuenta de ello porque uno de los patitos pasó rosando mi pie con su colita, así que agarro mis cosas, me pongo mis zapatos y lista me dispongo a perderme en aquel camino casi cubierto por completo con esa hermosa oscuridad. 

10 de mayo de 2013

Un pedazo que te llevaste al partir.

Puede que hoy sea un día como cualquier otro, un día tan normal para cualquier simple mortal. Sin embargo para mí es un día más sin aquello que me hizo tan feliz, aquello que alguna vez me dio todo el amor que su pequeño corazón podía resistir.

Suelen decir que los animales no tienen alma, que no tienen sentido de razón; y es cuando me pregunto ¿de no tener sentido de razón, de no tener alma, por qué son más reales que los humanos?

Hoy en día las personas son tan viles, perversas y sin sentimientos, no saben lo que es el amor, el perdón, la fidelidad y mucho menos la verdad, y sí, comparo a los animales con las personas porque tengo bases sólidas para hacerlo. Mi Frosty, un pequeño perrito de raza Maltez, fue quien vino a cambiar mi vida en un par de minutos, en unos instantes con su simple compañía, con una simple mirada.

Hace quince días aproximadamente ya no está más en esta tierra y aun así lo sigo llorando, lo sigo extrañando, sigo sintiendo todo aquello que alguna vez me dio, una dulce mirada, un chillido, un ladrido para que fuera con él, una correteada por el primer nivel.

Ahora comprendo lo que muchas personas sienten por sus mascotas, aunque mi pequeño no fue una mascota, fue un amigo en tiempos difíciles, mi compañía en todo momento, un hermano cuando ni siquiera los reales estaban presentes. Tanto me hizo sentir, tanto me dio que con todo lo que tengo por dentro puedo decir que jamás había extrañado tanto a alguien pues fue el único que así tal y como soy; enojada, alegre, amorosa, gritona y demás, siempre, siempre estuvo presente, en buenas y malas, con mover su colita me hacía cambiar el enojo por un poco de tranquilidad.

Es como digo: si nosotros nos diéramos cuenta de como son las cosas de que si cambiáramos un poquito y sintiéramos o actuáramos más como las mascotas que tanto queremos entonces seríamos mejores, seríamos realmente humanos con sentimientos a flote.
Tenerle miedo ¿a qué? ¿a que nos lastimen? pues muchas veces al Frosty lo lastimé sin querer, por mis enojos, dejandolo afuera de mi cuarto y a pesar de eso me demostró que siempre estuvo allí, que hasta el ultimo día estuvo presente. Que no es necesario que una palabra salga de nuestra boca porque muchas veces basta y sobra con estar presentes, a la par de la otra persona para demostrarles tanto, para que sepan que estamos allí, presentes, apoyando, amando, sintiendo con ellos.

Y es así como una pequeña criatura me demostró tanto, me demostró que con poco se hacen grandes cambios.

En tu memoria Frosty Aragón.